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Usuario Novato
Registrado el: 31-January-2013
Mensajes: 21
Agradecimientos recibidos: 4
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Buenas tardes a todos, os agradezco la lectura y los consejos!
Os explico lo que me ocurre, o nos ocurre.
Yo tengo una relación de casi dos años con un hombre de 44 años y yo tengo 27, alguna vez he escrito en este foro porque nuestra relación comenzó estando ambos en duelo por nuestros ex y eso a mi me trajo serias dudas sobre sus intenciones reales, que muchos de vosotros que animasteis a eliminar, gracias.
El caso es que, soy una chica extremadamente insegura y con muchísimos problemas con mi cuerpo: realmente, aunque no lo sienta, sé que soy atractiva, pues tengo evidencias que me trasladan muchas personas, y por más gorda que diga estar tengo una talla 38, y a pesar de eso tengo ataques de rabia contra mi cuerpo seguidos.
También me cuesta muchísimo, horrores, creer que alguien me pueda amar, y tengo mucho miedo a los hombres por la figura de mi padre.
Todo esto ha hecho que durante el último año haya estado machando a mi novio casi semanalmente con el : no me amas realmente, en realidad para ti fui un clavo que sacó a otro, no me expresas el suficiente amor, no te merezco, a tu ex la quisiste más que a mi, quiero estar sola, quiero encontrar el amor verdadero... y demás barbaridades que me salían por la boca.
Cada vez que me daba la crisis, él se entristecía mucho y se quedaba acorralado, pues según él nada de lo que me decía me satisfacía, pero al rato me retenía y me abrazaba con pasión y me decía todo lo que me quería, me deseaba, lo maravillosa que era, y me hacía el amor como nunca, hasta que yo me calmaba durante una semana más o menos, y volvía al mismo discurso porque se me cruzaba un pensamiento negativo.
Entonces él lo mismo, se entristecía, se quedaba mudo, y después ya optó por enfadarse conmigo con rabia, después incluso fases de ignorancia, hasta otra vez hacerme el amor con la mayor de las pasiones y rogarme que le creyera y me quedara a su lado.
Una vez incluso quiso terminar conmigo por impotencia, y otra vez yo, arrepentida y avergonzada, quise alejarme de él por no hacerle más daño y lloró como una magdalena por el dolor de perderme.
El caso es que el fin de semana pasado, llegó al límite. Me dijo muy seriamente que no podía más, que me quería, me deseaba y lo tenía clarísimo, pero se declaraba incompetente hacia mi insistencia y mi problema. Necesitaba estar solo.
Al día siguiente se calmó y nos acercamos, y comenzó a mirarme con ternura, a decirme que todo lo bello que yo tenía tapaba lo malo, y terminamos otra vez devorándonos y haciendo el amor como animales.
Entonces yo pensé que todo más o menos marchaba bien, aunque con cautela y con mucho arrepentimiento, comprensión hacia él, y propósito de enmienda, ya que a pesar de mi problema siempre he respetado todas sus decisiones.
Pero estos días me he dado cuenta de que está apático, concentrado en el trabajo, algo serio, distraído... y he hablado con él hoy.
Dice que sabe que me quiere, porque lo siente, siente ganas de besarme, abrazarme, siente ternura cuando me ve y sabe que soy la mujer más especial que ha conocido, pero que a raíz de la última discusión "no está igual que antes".
Dice que la fe, el entusiasmo y las ganas se han lastimado, porque siente que conmigo todo es provisional, que un día estamos en luna de miel y al día siguiente todo está mal, y que se ha quedado sin fuerza.
Pero a su vez, afirma que me ama, que lo sabe perfectamente, pero que "ve todo borroso y nublado" por la acumulación de inestabilidad conmigo.
Pero antes de ayer estaba tan excitado haciéndome el amor que apenas duró,y diciéndome "te quiero" mientras me abrazaba.
Yo estoy más arrepentida que nunca y le amo, quiero volver al lugar donde somos tan felices, nos llevamos tan bien, y tenemos una conexión tan especial y profunda... Cuando estamos felices lo somos extremadamente, nunca nos hemos aburrido ni perdido la pasión, por eso me da tanta rabia e incertidumbre haber quebrado algo en él que le nuble ese entusiasmo, aunque la pasión en el sexo está claro que no la ha perdido.
¿qué hago? ¿será una cuestión de que recupere la ilusión cuando vea que todo va bien y es estable? ¿alguien ha sentido esto alguna vez o comprende esos sentimientos?
Yo no he perdido la ilusión, pero no puedo vivir con él y verle con esa actitud de prevención, de cautela y de apatía...
Gracias por la lectura, espero
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