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Guest
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Hola,
Os vengo leyendo hace unas semanas (y participando en ocasiones). Lo que pasa es que no me han habilitado el registro aún (por eso no tengo nick). Por eso, en caso de respuesta (por si responde alguna otra persona no registrada) voy a poner "LASINNICK" al principio.
Os pongo en antecedentes: matrimonio de 10 años de relación, 20 años de diferencia en edad (yo 40, él mayor), dos hijos en cole infantil. Muy independientes en intereses (no somos nada dependientes en cuanto a cultivarnos personalmente), convivencia muy buena a nivel práctico. Relación "resentida" por el agotamiento de la crianza y la rutina que ello conlleva. Sin ayuda de familiares para la crianza de los niños (no hay abuel@s, tí@s etc), todo lo hemos llevado siempre los dos. Él trabaja fuera algunos días de la semana (no duerme en casa todos los días).
Ahora bien, la cuestión:
Desde hace un tiempo venimos "friccionando" de forma cíclica. Él siempre está con mucha ansiedad y nervios por las cosas que van surgiendo (cosas de casa o suyas propias), sumado al desgaste de los viajes y los problemas de su trabajo. Yo aún no "recuperé" de la crianza de los niños, no trabajo actualmente pero estoy agotada física y mentalmente (hace poco había levantado cabeza, pero me volví a deprimir con otra "recaída" de mi marido). Siempre me siento demandada por los niños y mi marido, e intento dar lo mejor de mí y no caer, pero llega un momento que entre la negatividad de mi marido y las demandas de los niños no puedo más. Me pongo mal, lloro, mi marido hace "buena letra" dos días (sin comentarme cosas negativas), y vuelta a empezar hasta la próxima. Por lo menos se esfuerza. Pero a veces también exploto, porque me pone muy al límite, rompo alguna cosa o me encierro en la habitación. A veces creo que necesito alguna medicación para no llegar a tales extremos, aunque son raros... pero como ya dije, son cíclicos, pero no es que estamos así todos los meses, quizás dos, tres veces al años... pero de un tiempo a esta parte, parece que es la dinámica, y no me gusta, y quisiera encauzar todo de otra manera, porque veo que no vamos a ningún lado (bueno, al divorcio, de seguir así).
Él también tiene voluntad de que las cosas vayan bien, aquí no estamos hablando de que él pasa de todo, o tiene otra, o cosas así. Es buen padre, buen hombre (quizás con un poco de manía controladora, pero quién es perfecto? Yo también tengo mis defectos). Es decir, partimos del punto de que la voluntad es mutua.
Ahora bien, no tenemos mucho tiempo para pasar juntos por la semana por sus ausencias. Hablamos por teléfono de forma rutinaria. Quienes tengan niños pequeños ya saben que no es posible eso de "tomarse tiempo para estar solos y juntos", si es casi imposible mantener una conversación adulta sin interrupciones estando ellos presentes (y para cuando duermen, un@ ya está bastante cansad@). Y no podemos dejar a los niños con nadie, que no sea pagando, pero aunque así fuera, mi marido también quiere aprovechar para ver a sus hijos, debido a sus ausencias (alguna vez se puede plantear alguna cosa sin ellos, pero no como norma).
Lo que vengo notando, es que hemos ido sufriendo una desconexión gradual como pareja, por un lado normal después de haber tenido a los niños, para convertirnos en "familia". Pero creo que no sólo es necesario, sino urgente, que reconectemos aunque sea un poco, como pareja, teniendo en cuenta nuestra circunstancia. A nuestro nivel y dentro de nuestras posibilidades, hemos intentado hacer algunas cosas que hacíamos antes, como ver una película juntos, cenar después juntos en casa (en lugar de con los niños), pero es como si no nos "llenase", como si no fuera lo mismo, como si fuera otra cosa más, y además, nos encontramos tan cansados que no le vemos nada especial ya.
Ninguno de los dos quiere hundirse en un matrimonio de rutina, tampoco creemos que la clave esté en frivolidades y "consejos de revista Hola". Necesitamos esa "llave" emocional para reconducir esta situación, para volver a sentirnos unidos, más empáticos, siendo que EXISTE amor entre nosotros, pero algo falla. Si alguien tuvo una experiencia similar, o como familiar, amigo o profesional puede arrojar algo de luz, os lo agradezco infinitamente.
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