> Foros de Temas de Amor > Foro General sobre Amor
 
 
Antiguo 30-Dec-2015  
Usuario Experto
Avatar de Doctor_House
 
Registrado el: 05-December-2011
Ubicación: Argentina
Mensajes: 3.852
Agradecimientos recibidos: 993
Hay muchas personas que son excesivamente críticas consigo mismas. Casi nunca están conformes con los resultados de su trabajo, con la calidad de sus relaciones, con su vida en general, no tienen un saludable nivel de autoestima…

Son perfeccionistas. Pero no por tener un honesto compromiso con lo bien hecho, sino como estrategia para protegerse de la autocrítica ante el más mínimo error cometido.

Además, son excesivamente susceptibles a la crítica o a la desaprobación de los demás, en la que ven reflejado su propio y doloroso conflicto interno.

Esa parte autocrítica de la personalidad está respaldada por emociones que parecen justificarla, que la muestran “razonable”: frente al error propio o ajeno, automáticamente surgen el enojo o el disgusto y entonces la opinión desfavorable (es decir, la crítica), parece lógica y natural.

Si una persona con estas características toma consciencia de su situación, si se da cuenta de que su autocrítica sólo le provoca dolor sin ayudarle realmente en ningún aspecto de la vida, tal vez se diga: “Bueno, tendría que dejar de ser tan autocrítico” o “Debería comenzar a tratarme con más consideración”, lo que no es más que nuevamente el mismo mecanismo muy, pero muy sutilmente disfrazado: observar el propio “error” y reclamarse a sí mismo por cometerlo.

Pero entonces, ¿qué hacer con este rasgo de la personalidad con el que honestamente no estamos conformes, que sinceramente queremos abandonar, si al señalárnoslo como inapropiado estamos actuando desde la autocrítica que nada resuelve? Más precisamente, ¿qué hacer con el crítico que llevamos dentro si al cuestionarlo o criticarlo en realidad le estamos dando el control y lo fortalecemos?

La respuesta a esta pregunta me pareció desconcertante e inesperada. No parece ser la solución lógica de este problema. Pero por ser la respuesta correcta, ciertamente también está respaldada por la lógica.

Veamos: esta parte crítica (o autocrítica) de la personalidad, la que, disfrazada de saludable perfeccionismo, sólo provoca dolor al calificar de insuficientes todos nuestros esfuerzos y resultados ya que, “lógicamente”, siempre podrían haber sido superiores o mayores o mejores, esa parte crítica está herida. Se trata de una parte lastimada, triste y enojada, precisamente porque se formó de la crítica recibida por el niño que fuimos.

Ilustración de un niño encerrado (Título: Prigionieri on; Autor: Nicoletta Ceccoli)
La ilustración es de Nicoletta Ceccoli
Y es legítimo e inevitable que un niño así lastimado por adultos, se sienta dolido, triste y enojado. Y es comprensible que se exprese con el lenguaje y con los códigos aprendidos de la crítica sin amor. Y un niño así lastimado, que no recibió el sano estímulo del amor y la aceptación incondicionales, no merece de nuestra parte nuevas críticas y maltratos para “corregirlo”, sino que le corresponde (y lo reclama, a su manera) que simplemente lo aceptemos y que lo amemos. El amor es lo único que puede devolverle (¡que puede devolvernos!) la paz, el equilibrio y la alegría.

Y esta conclusión no sólo vale en nuestro interior. Cuando finalmente entendemos esta situación que tiene lugar dentro nuestro, cuando comprendemos que la única respuesta eficaz contra la propia crítica o la autoagresión es el amor hacia nosotros mismos (especialmente hacia nuestra parte crítica), inmediatamente apreciamos el alcance universal de esta conclusión. Comenzamos a comprender cuál es la verdadera condición del “agresor”: alguien que en realidad se castiga a sí mismo, alguien que necesita con urgencia darse y recibir su propio amor, alguien que es incapaz de dar amor a los demás y de recibirlo porque recrea o proyecta en ellos su propio drama interno, y, finalmente, alguien como nosotros, que sólo necesita amor…

Axel Piskulic

---------------------------------------------------------------------------------------
Cómo aumentar la autoestima

Apreciar nuestros rasgos positivos

Lo opuesto a la auto-crítica es la auto-estima. Y así como muchas personas fueron literalmente entrenadas para criticarse, del mismo modo es necesario aprender a estimarse o apreciarse.

Te propongo un sencillo ejercicio que nos permite apreciarnos cada vez un poco más. Se trata de escribir un listado de rasgos positivos de nosotros mismos. Pueden ser características positivas de la propia personalidad o del cuerpo, o puede tratarse también de habilidades o talentos que tengamos especialmente desarrollados.

Por más dificultades que tengas para reconocerte características valiosas, todos tenemos muchísimas. Y en cuanto comiences a pensar en estos rasgos positivos seguramente se irán asociando otros que tal vez no tenías tan presentes.

La consigna es encontrar 20 cualidades positivas (o las que quieras o puedas) en un cierto tiempo (en unos minutos, a lo largo del día, etc.) de manera que podamos finalmente leerlos y hacer nuestro balance positivo.
http://www.amarseaunomismo.com/amar-...762c-335770337
 
Antiguo 30-Dec-2015  
Usuario Experto
Avatar de Ouroboro
 
Registrado el: 09-September-2010
Ubicación: Barcelona
Mensajes: 776
Agradecimientos recibidos: 185
Pues yo el problema que más comúnmente he visto es el inverso, gente que huye de la crítica, incluyendo (y ahí el problema) de su autocrítica.

Gente que si le dices algo (y no de malas) huye por completo, hace oídos sordos, o tal vez te escuche y comprenda, pero le va a durar un día.
Actuan sin pensar en las consecuencias, pues al no criticarse, no valoran si hacen algo malo, y si lo valoran, como dije al siguiente día se les pasa.
O si les dices algo también se escudan en cosas que ralla lo absurdo.

Y como digo, bastantes personas he conocido así.
La conlusión que saqué es que, si quieren seguir tropezando con la misma piedra, allá ellos, pero después que no me vengan a llorar a mí.
 
Antiguo 30-Dec-2015  
Usuario Experto
Avatar de Vant
 
Registrado el: 11-July-2015
Ubicación: Barcelona
Mensajes: 756
Agradecimientos recibidos: 447
Gracias por tu aportación, me lo he leído entero y me parece un tema interesantísimo.

Los rasgos de personalidad son muy difíciles de cambiar, por no decir imposible, puesto que son una combinación de aprendizajes hechos cuando ésta se estaba formando y genética.

Puedes moldear ciertos rasgos, inhibirlos o expresarlos un poco más, pero por lo general nunca cambiarlo.

El tema que planteas es una combinación de personalidad y aprendizaje, pero sobretodo aprendizaje, y es ahí donde se tiene que incidir. Se puede trabajar, pero no se cambia en dos días.
 
Antiguo 30-Dec-2015  
Usuario Experto
Avatar de LoveMusic
 
Registrado el: 18-November-2011
Ubicación: Madrid
Mensajes: 1.344
Agradecimientos recibidos: 313
Es que el planteamiento del autor resulta paradójico.

Según argumenta (y si le he entendido bien), tanto el problema como la solución son el mismo. Es decir:

Ser excesivamente autocrítico es malo. En cambio, propone que para vencer esa excesiva autocrítica, debemos ser autocríticos.

Paradójico, ¿no?

Ahora bien, al final del texto simplemente dice que "nos amemos" un poquito. Así, no seremos tan duros con nosotros mismos.

La verdad, no sé por qué los psicólogos y filósofos marean tanto la perdiz para decir cosas tan sencillas.
 
Antiguo 31-Dec-2015  
No Registrado
Guest
 
Mensajes: n/a
A nivel intelectual o experimental se puede desmenuzar un tema en todas sus dimensiones, incluso deportivamente.

Es labor nuestra tener ese "poco común" sentido común y cortar con las dialécticas que te conducen a ninguna parte y donde todo es mirado con sospecha.

Estamos vivos porque algo hemos hecho para seguir en el juego, así que es muy necesario siempre escuchar a la sensatez y no dejarse tanto marear por retóricas que están bastante de más.

Lo primero que hay que cortar es con el cuestionamiento "ajeno" continuo, ya pasamos muchos por la época de la angustia de no saber cómo actuar y ser cuestionados por supuestos "líderes" que se las saben todas.

El problema es nuestro, el interés de resolverlo también, ¿porqué se supone que una debe poner por encima de un legítimo interés de resolver sus problemas los cuestionamientos ajenos?

Si una vía me resuelve un problema, me lo resuelve bien, no afecta a nadie y es la solución que da fin al problema, ¿porqué va a ser más importante los cuestionamientos filosóficos de alguien?

Hay un listado de temas "tipo bucle", como el amor mismo: cuando se habla del amor la ciencia dice que son químicos que estimulan el cerebro y hacen que nos comportemos de tal forma. Lo que no explica porqué no se estimula con cualquiera y etc. Pero, si caemos en la trampita de explicaciones unidimensionales y banales nos convertimos en lo mismo: unidimensionales, banales y hasta medio brutos. Siendo que nadie nos puede arrebatar la profundidad de nuestro sentir, la alta comprensión a la que podemos llegar, el sentimiento de alegría, plenitud y hasta de felicidad de la que somos capaces.

La crítica parte de una "comparación", ¿acaso un pájaro porque vuela es más importante que un delfín porque nada? La única pauta es hacer las cosas con el corazón y hacer cada día mejor, porque somos seres que podemos aprender de la experiencia y nuestro actuar cada día puede ser más hábil.

Lo importante es disfrutar lo que haces, emocionarte con lo que haces, ¿acaso un abogado tiene que cuestionarse sus triunfos porque lo que hace no le interesa a un humorista? Y aún en cada temática hay una serie de niveles profesionales.

Cuando no somos capaces de aceptar la increíble variedad universal, nos convertimos en arrogancia, intolerancia y más que todo en el aburrimiento de ver una y otra vez lo mismo, en una atmósfera que se vicia cada vez más hasta el hastío, sólo porque hay alguien desde arriba que dice que así son las cosas.

La crítica que pretende alimentar un amor hacia perfeccionar lo que haces es estéril. Y una crítica que sólo sirve para frustrar a los demás en sus intentos es castrante.
 
Antiguo 31-Dec-2015  
Usuario Experto
Avatar de luchanadj
 
Registrado el: 23-November-2010
Ubicación: Impuestolandia.
Mensajes: 15.679
Agradecimientos recibidos: 2895
Cita:
Iniciado por Doctor_House Ver Mensaje
Hay muchas personas que son excesivamente críticas consigo mismas. Casi nunca están conformes con los resultados de su trabajo, con la calidad de sus relaciones, con su vida en general, no tienen un saludable nivel de autoestima…

Son perfeccionistas. Pero no por tener un honesto compromiso con lo bien hecho, sino como estrategia para protegerse de la autocrítica ante el más mínimo error cometido.

La perfección no existe, eso es destrozar tu propia vida para nada. Pensemos que de tan imperfectos que somos nuestro destino está sellado nada más nacer: La muerte.

Además, son excesivamente susceptibles a la crítica o a la desaprobación de los demás, en la que ven reflejado su propio y doloroso conflicto interno.

La aprobación de los demás es algo que debe ser muy relativo en nuestra vida, por no decir irrelevante, sin temor a que te llamen egoísta o egocéntrico, más vale eso a vivir bajo el yugo de la aprobación de los demás.

Esa parte autocrítica de la personalidad está respaldada por emociones que parecen justificarla, que la muestran “razonable”: frente al error propio o ajeno, automáticamente surgen el enojo o el disgusto y entonces la opinión desfavorable (es decir, la crítica), parece lógica y natural.

Exactamente, como es imposible ser perfecto, bajo ningún punto de vista, vives siempre enojado y eso no es vivir.

Si una persona con estas características toma consciencia de su situación, si se da cuenta de que su autocrítica sólo le provoca dolor sin ayudarle realmente en ningún aspecto de la vida, tal vez se diga: “Bueno, tendría que dejar de ser tan autocrítico” o “Debería comenzar a tratarme con más consideración”, lo que no es más que nuevamente el mismo mecanismo muy, pero muy sutilmente disfrazado: observar el propio “error” y reclamarse a sí mismo por cometerlo.

Pero entonces, ¿qué hacer con este rasgo de la personalidad con el que honestamente no estamos conformes, que sinceramente queremos abandonar, si al señalárnoslo como inapropiado estamos actuando desde la autocrítica que nada resuelve? Más precisamente, ¿qué hacer con el crítico que llevamos dentro si al cuestionarlo o criticarlo en realidad le estamos dando el control y lo fortalecemos?

Pues algo que casi nadie hace porque es más cómodo dejarse llevar por la influencia de la sociedad: Vivir su propia vida sin temor a lo que los demás puedan pensar o decir de ti.


La respuesta a esta pregunta me pareció desconcertante e inesperada. No parece ser la solución lógica de este problema. Pero por ser la respuesta correcta, ciertamente también está respaldada por la lógica.

Veamos: esta parte crítica (o autocrítica) de la personalidad, la que, disfrazada de saludable perfeccionismo, sólo provoca dolor al calificar de insuficientes todos nuestros esfuerzos y resultados ya que, “lógicamente”, siempre podrían haber sido superiores o mayores o mejores, esa parte crítica está herida. Se trata de una parte lastimada, triste y enojada, precisamente porque se formó de la crítica recibida por el niño que fuimos.

Ilustración de un niño encerrado (Título: Prigionieri on; Autor: Nicoletta Ceccoli)
La ilustración es de Nicoletta Ceccoli
Y es legítimo e inevitable que un niño así lastimado por adultos, se sienta dolido, triste y enojado. Y es comprensible que se exprese con el lenguaje y con los códigos aprendidos de la crítica sin amor. Y un niño así lastimado, que no recibió el sano estímulo del amor y la aceptación incondicionales, no merece de nuestra parte nuevas críticas y maltratos para “corregirlo”, sino que le corresponde (y lo reclama, a su manera) que simplemente lo aceptemos y que lo amemos. El amor es lo único que puede devolverle (¡que puede devolvernos!) la paz, el equilibrio y la alegría.

Y esta conclusión no sólo vale en nuestro interior. Cuando finalmente entendemos esta situación que tiene lugar dentro nuestro, cuando comprendemos que la única respuesta eficaz contra la propia crítica o la autoagresión es el amor hacia nosotros mismos (especialmente hacia nuestra parte crítica), inmediatamente apreciamos el alcance universal de esta conclusión. Comenzamos a comprender cuál es la verdadera condición del “agresor”: alguien que en realidad se castiga a sí mismo, alguien que necesita con urgencia darse y recibir su propio amor, alguien que es incapaz de dar amor a los demás y de recibirlo porque recrea o proyecta en ellos su propio drama interno, y, finalmente, alguien como nosotros, que sólo necesita amor…

Axel Piskulic

---------------------------------------------------------------------------------------
Cómo aumentar la autoestima

Apreciar nuestros rasgos positivos

Lo opuesto a la auto-crítica es la auto-estima. Y así como muchas personas fueron literalmente entrenadas para criticarse, del mismo modo es necesario aprender a estimarse o apreciarse.

Te propongo un sencillo ejercicio que nos permite apreciarnos cada vez un poco más. Se trata de escribir un listado de rasgos positivos de nosotros mismos. Pueden ser características positivas de la propia personalidad o del cuerpo, o puede tratarse también de habilidades o talentos que tengamos especialmente desarrollados.

Por más dificultades que tengas para reconocerte características valiosas, todos tenemos muchísimas. Y en cuanto comiences a pensar en estos rasgos positivos seguramente se irán asociando otros que tal vez no tenías tan presentes.

La consigna es encontrar 20 cualidades positivas (o las que quieras o puedas) en un cierto tiempo (en unos minutos, a lo largo del día, etc.) de manera que podamos finalmente leerlos y hacer nuestro balance positivo.
http://www.amarseaunomismo.com/amar-...762c-335770337
Exactamente, quererse uno mismo no es egoísmo, por mucho que los demás quieran verlo así.
 
Responder


-