¿ Y en qué rincón especial ?.
( a puro latido)
Sí, sigo creyendo que el rincón, puede ser el que nosotros dos queramos ir. No es necesario que se vea, pero sí aquél en el que se siente. Donde no haya que guardar y hablen esos temblores, que abrazados dejaran de dolor. Sí todas esas ganas de dar que llevo dentro y que en ese rincón encuentran su momento. Dar voz a esas palabras que llevo dentro, calladas y sufridas que han madurado y se entregan con alegría y vida. No es enloquecer, sino regalar todo aquello que sale de mi corazón.
Ahí, en ese rincón donde no llegan los relojes, donde el alma se quita los miedos y respira sin prisa. En ese lugar secreto donde todo lo que sufrí por creer en el amor, se va convirtiendo, poco a poco, en ternura y caminar contigo hasta el final de mis días.
Porque el amor (el de verdad, el que no depende de nadie)
no se pierde,
se repliega. Se esconde en los pliegues del pecho, esperando a que un día, sin darte cuenta, quizá, vuelvas a tropezar con él. Y es entonces cuando lo reconoces. No como algo que vuelve, sino
como algo que nunca se fue. 