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Antiguo 17-Mar-2006  
Cadena perpetua.
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Amor Eterno, amor para siempre, amor para toda la vida, amar hasta la muerte.

No lo inventó Shreck os lo juro, existe desde que dos personas se aman.

Hoy por hoy, si hablamos de estas frases, de estas palabras, a no ser que uno esté enamorado actualmente, o esté en tramites de una ruptura donde el corazón y el alma sufren hasta limites insospechados, creemos por lo general que son una utopía como lo son la paz en el mundo, alimentos para todos o felicidad eterna.

Muchas veces nos equivocamos al confundir el Amor eterno con la Felicidad eterna, y no hay nada más lejos de la realidad, pues el amor es como el fuego, no tienen término medio, te da calor y la vida o te quema y te mata. No es ni bueno ni malo estar enamorado si no que es todo lo contrario.

Creo que contar mi vida personal en este foro no tiene ninguna utilidad para el que me lee, suponiendo que alguien lea esto. Pero desde luego para mi es una vía de escape, una terapia reconciliadora conmigo mismo y tras un tiempo, si me vuelvo a leer en un futuro, saber como voy creciendo en mi vida, tan cambiante como una las estaciones del año.

Mi vida ha sufrido en estos últimos trece años cambios drásticos pero no esencialmente especiales, pues me han pasado sucesos de los cuales estoy seguro que una gran mayoría de seres humanos, puede incluso que algunos de vosotros por desgrácia habeis pasado.

Hace diez años, en una calurosa noche de primavera entablé una conversación simple pero entretenida con una chica de la que nada sabía, tras la primera cita dos días mas tarde llegué a la conclusión que era excesivamente inocente y tan sencilla como manejable y no hubiera apostado que fuera a ser una relación larga, y mucho menos fructífera.

Tras un año de relación, descubrí para mi horror que estaba perdidamente enamorado de ella, la inocencia, no era de esa clase de inocencia estúpida de la que se desconocen lo mas esencial de la vida, era inocencia verdaderamente tierna, donde el desconocimiento de ciertas maldades hacen a la persona maravillosamente buena y especial.

La sencillez manejable no era si no un signo de educación del cual yo carecía, y del que intenté aprender día tras día. Sé que ella, mi amada, me convirtió en mejor persona y gracias a ella soy como soy, mucho mejor en todos los sentidos de lo que jamás creí llegar a ser.

Un día, mientras jugábamos a imaginar futuras rupturas, posibles muertes de uno de los dos, infidelidades y demás cábalas de parejas, nos preguntamos si seríamos capaces de prometer un Amor Eterno. No me sorprendió en absoluto que ella no lo hiciera, pues me dió más de una razón convincente de la estupidez de amar a alguien fallecido, o que no estuviera a tu lado, siendo aún joven y con una vida por delante, sería una tontería amargarsela. Yo sin embargo le prometí el Amor Eterno por que realmente en aquel momento lo sentía.

Esta relación duró cuatro años, al quinto nos casamos, nuestras vidas pasaron por mil vicisitudes, mil problemas y mil alegrías durante dos años mas, pues finalmente tras estos dos intensos años nuestra relación se vio truncada por la rutina y el sopor.

La separación no fue fácil, con dolor y mucho odio injustificado durante los trámites del proceso. Jamás creí que podría soportar una tensión como la que pasé en aquellos angustiosos meses, jamás creí que el corazón podía doler tanto como me dolió.

Un triste y lluvioso día de Febrero de hace siete años la vi marcharse por la puerta con varias maletas y sin un frío adiós, solo con un silencio hiriente y rencoroso, y yo, dos días después de recoger todos los trastos de nuestra vivienda desolada, abandoné nuestro pasado, cerré la puerta de nuestro destrozado nido de amor, con lágrimas amargas en los ojos observé como el eco de mis últimos pasos saliendo del piso era lo único que quedaba del amor que una vez habitó allí, repasé el salón vacío con la mirada y cerré la puerta para no volver jamás.

Pasaron los años, años sin saber de ella, años en los cuales mi vida cambió por completo, todo mi futuro con ella, mi proyecto de vida con ella se fue al traste. Y desde luego hacer nuevos planes, nuevos proyecto no fue fácil y mucho menos cuando lo haces solo.

Desde entonces y solo desde entonces, pues nunca he sido ni fui infiel, han pasado por mi vida mujeres maravillosas, simpáticas, bellas, especiales e incluso y sobre todo falsos clones de mí Amor Eterno, con algunas he convivido un tiempo, con otras unas horas. He pasado complicaciones y alegrías tanto en mi trabajo, económicamente y emocionalmente. Los amigos se han casado casi todos, muchos ya tienen hijos y otros incluso se han separado y vuelto a casar de nuevo. La vida sigue su curso, como siempre.

Han pasado siete años desde que la vi salir de mi vida por la puerta con un par de maletas, han pasado siete años desde que sé que me falta aire para respirar algunas noches, han pasado siete años desde que muero de sed, pero lo peor es que han echo falta siete años para darme cuenta que jamás la volveré a tener en mis brazos, que no seremos aquellos Eternos.

Pero de una cosa estoy seguro, le prometí Amor Eterno y para mi desgracia creo que mi promesa será cumplida, os confieso que no quisiera cumplirla, no deseo cumplirla, pero el alma es traicionera y bastante mezquina.

Sé que añoro lo que fue, puede que ame un recuerdo. Pero ese recuerdo es Eterno, como el Amor que prometí sin saberlo.
 
 


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