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Vaya, pues te felicito; seis meses son un hito importante en el espinoso camino del desapego. Significa que los días trascurren más ligeritos, que la mente se va aclarando, que las idealizaciones dan paso a la realidad mostrando su cruda cara; de endiosar se pasa a resoplar por las carencias del/de la ex; se da uno cuenta de las ingentes cantidades de energía y tiempo malgastados en vivir una realidad paralela, vistiendo de seda a alguien que nos despreciaba y que distaba de ser perfecto.
El pecadillo es saber de los ex cuando se atraviesa este limbo; pues que comiencen a desmadrarse, tener parejas, rollos, etc. no es que sea algo precisamente beneficioso para el equilibrio mental, pero lo que vale es haberlo intentado, corregir el fallo, y sobre todo recuperar la independencia. Bien por ti.
Eso sí; asentar firmemente la voluntad de no saber nada más de ella (con investigaciones y similares) es perfecto. Se cierra el círculo. Da igual lo que viva, sienta o padezca; al menos de momento.
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